La vida es así, uno de nuestros asiduos se nos va. Abandona el barrio y encima con la competencia!
¡Qué poca vergüenza!
Menos mal que se dignó a visitarnos y de paso nos deleitó con unas cabriolas con la silla de ruedas de su madre.
Todo un espectaculo.
miércoles, julio 13, 2005
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